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Cambios observados en el clima de Asturias
Efectos del cambio climático sobre la biodiversidad en Asturias.
El impacto del cambio climático en las especies y comunidades terrestres está bien documentado, y entre sus efectos destaca el desplazamiento de áreas de distribución hacia latitudes más frías, o bien, en zonas de montaña, hacia áreas de mayor altitud. También son destacables los cambios fenológicos que se observan en la flora, en especial el adelanto de la floración en primavera de los brezos, y de la llegada de aves migratorias, así como una mayor incidencia de plagas e invasiones biológicas.
En el estudio titulado “Evidencias y efectos potenciales del cambio climático en Asturias”, que reúne las conclusiones del Panel de Expertos CLIMAS, se analizan los principales cambios observados en algunas de las especies de nuestra región, tanto terrestres cómo marinas.
En relación a los cambios de área de distribución de las especies, el estudio pone de relieve el aumento en Asturias de especies alóctonas de flora, cuya representación proporcional ha aumentado más de 4 puntos porcentuales en los últimos 30 años. El aumento es de casi 3 puntos en el caso de las especies invasoras, con un claro predominio de las especies de origen mediterráneo. La tendencia que cabe esperar en un futuro para algunas especies frecuentes hoy en día en los paisajes asturianos de altura, como las plantas vasculares de alta montaña, es que limiten su presencia a las posiciones de menor insolación y mayor innivación.
Una tendencia similar se observa en la avifauna, donde se prevé una colonización del territorio asturiano por especies típicamente mediterráneas. Son notables los efectos sobre el urogallo, una especie boreal que está reduciendo su área de distribución hacia zonas de mayor altitud. Los modelos existentes de respuesta al cambio climático predicen la desaparición de especies boreales de flora y fauna, pero hasta el momento no se ha registrado ninguna extinción. La explicación debe buscarse probablemente en la capacidad de persistencia de ejemplares adultos, porque sí se observa una disminución en el reclutamiento de juveniles.
También se ha estudiado la influencia del cambio climático en la temperatura de las aguas de los ríos asturianos, y su afección a las especies que los habitan. Los estudios sobre estados embrionarios de salmón y los censos de alevines y ejemplares adultos, que se llevan realizado décadas en nuestra región, han permitido detectar un descenso en la edad de migración al mar de los esguines de salmón atlántico entre 1951 y 1980. Algunas especies, como la lamprea, son especialmente sensibles a los cambios de temperatura del agua durante su fase larvaria, por lo que se prevé que un escenario futuro con incrementos térmicos de 2ºC o 3ºC en la temperatura de los ríos pueda afectar de forma severa a esta especie.
Además, la biodiversidad no sólo sufre los efectos directos del cambio climático sino que también se ve afectada por otros factores estrechamente relacionados con él, como los cambios en los usos del territorio y las alteraciones de los ciclos biogeoquímicos, derivados de las emisiones de gases de efecto invernadero por el uso de combustibles fósiles.
Los cambios en los usos del territorio provocan merma y fragmentación del hábitat, con la consiguiente pérdida de diversidad, y el uso de combustibles fósiles y de fertilizantes provoca emisiones de óxidos de nitrógeno que producen deposiciones de compuestos nitrogenados sobre los ecosistemas, que resultan fertilizados. El resultado es una homogeneización de los ecosistemas y finalmente una pérdida de biodiversidad.
